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Libres por Gracia

  • 3 RAZONES POR LAS QUE PERDEMOS LA LIBERTAD INTERIOR
  • Por H. Chapa

 

La libertad es uno de los más importantes activos que una persona puede tener.

Desde el momento en que Dios pensó en el ser humano, le creó con la facultad de ejercer dominio sobre las cosas, lo opuesto a ser dominado por ellas (Génesis 1:26).

Incluso, en las leyes que Dios dio para el primer plan de nación del pueblo de Israel en la época de Moisés, reguló la servidumbre hasta un máximo de 7 años. Esto significa que cuando una persona se declaraba en bancarrota por ser incapaz de pagar la deuda a su acreedor, podía “venderse” a su acreedor como siervo hasta liquidar por completo la deuda; sin embargo, al séptimo año debía dejársele ser libre independientemente del saldo que todavía pudiera tener (Deuteronomio 15:7-15).

Lo que Dios quiere enseñarnos desde la antigüedad es que el ser humano está destinado para ser libre pues así El lo desea. La libertad es un principio que inicia desde el interior, en nuestra voluntad, pues por encima de las circunstancias que nos rodeen tanto la verdadera libertad como su opuesto, la esclavitud, residen en nuestra mentalidad, emociones, y sentimientos.

¿Cuando perdemos libertad en alguna área de nuestra vida?

  1. Cuando somos vencidos por algo más fuerte

Un ejemplo de libertad muy celebrado en el mundo entero es el hecho de que una nación sea libre de la dominación de otra. En México, por ejemplo, se celebra su independencia cada 15 de Septiembre con un “grito” que proclama “vivas” a aquellos héroes que dieron a los mexicanos patria y libertad.

Vencer aquello que nos ha dominado requiere una fuerza superior a la del adversario.

En la Biblia vemos muchos casos así, como el canto de alabanza que el Rey David levantó al Señor cuando fue finalmente librado de la mano de todos sus enemigos (2 Samuel 22:1-2). Hay áreas en nuestro espíritu, alma, y cuerpo que pudieran estar esclavizadas por golpes muy fuertes, pero el poder de Dios siempre será superior.

2. Cuando obramos sin rectitud

Cuando no hacemos lo recto vamos en contra de todos los tipos de leyes: leyes civiles de una nación, valores morales que rigen nuestras relaciones, y leyes espirituales que rigen lo que aún nadie ve, porque Dios es justo en su naturaleza.

Todo se paga en la vida.

En Mateo 18:23 Jesucristo ejemplificó este aspecto del orden de Dios. Particularmente en el versículo 34 que dice: «Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.», significa que cuando obramos mal abrimos la puerta del tormento, la cual podemos cerrar una vez pagado lo que debemos.

Por tal razón es que la Palabra de Dios nos insta a no deber nada a nadie en cualquier aspecto de la vida.

Como se describe en Romanos 13:7-10, si a alguien se debe respeto, respetémosle en nuestra actitud, reconocimiento, o arrepintiéndonos si hemos actuando mal contra él/ella; si debemos pagar impuestos, paguemos los impuestos; si a alguien se debe honrar, honremos. Sobre todo obremos siempre amando a los demás como uno se ama a sí mismo, porque en esto se resumen todas las leyes espirituales con respecto a nuestras relaciones, y mantendremos alejadas las circunstancias “atormentadoras” que nos esclavizan.

3. Cuando conducimos nuestra vida en base a una mentira

Creer la mentira provoca el tipo de esclavitud más difícil de vencer porque hace que lo verdadero escape de nuestro campo de visión. Si lo que vemos es mentira, razonaremos en base a ello.  Es la verdad lo que nos hace libres (Juan 8:32).

Tal vez ningún escrito resume de mejor manera cómo la mentira nos roba la libertad en cualquier aspecto de nuestra vida como 2 Pedro 2:17-19 (NVI):

“Estos individuos son fuentes sin agua, niebla empujada por la tormenta, para quienes está reservada la más densa oscuridad. Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.”

Para ver lo que significa en la práctica los conceptos anteriores, le invito a escuchar el testimonio de una reina de belleza, Kirsten Haglund, quien en un área de su vida experimentó una terrible falta de libertad pero que, por la gracia de Dios, fue cambiada en la persona que El diseñó para ser, libre y plena:

El problema de la esclavitud interior es que:

  • – Trastorna nuestra percepción de la realidad
  • – Usa una aspiración o necesidad para convertirla en obsesión
  • – Se basa en una mentira
  • – Impone reglas imposibles de llevar
  • – Promete bendiciones que no se alcanzan sosteniblemente
  • – Usa la negación y la apariencia para desarrollar sus cadenas
  • – Convierte en ofensores a los libertadores

 

La única manera de ser libres de la esclavitud por la mentira es creer en la verdad. Para eso vino Jesucristo, para que nos encontremos con la verdad, conduciéndonos a ella cuando está escondida en puntos ciegos, y para pagar la deuda que nosotros no podemos para ser libres de las circunstancias atormentadoras y entonces vivir abundantemente (Juan 14:6 y 10:10).

“Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.” – 1 Juan 4:9-10 (NVI)

Como sucedió con Kirsten, que de repente volvió en sí y desde su interior nació una liberación, la libertad del alma es un acto de la gracia de Dios. Gracia es el favor de Dios para con nosotros no porque lo merezcamos sino porque él nos ama incondicionalmente. La libertad es un regalo que Dios desea que recibamos.

La gracia de Dios para nuestra libertad, que podemos recibir teniendo un encuentro con El, nos …

  • – Limpia para ver la verdad (Lucas 15:17; Salmos 43:3)
  • – Trae esperanza para producir un profundo deseo por cambiar (Lucas 15:18-19)
  • – Provee un mejor alimento, su Palabra (Salmos 119:45)
  • – Otorga el salvador que ha pagado la deuda para nuestra libertad: Jesucristo (Juan 8:12)

 

“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios” – Efesios 2:8 (NVI)

 

 

Si desea contar con la grabación completa de la conferencia “Libres por Gracia”, solicítela en info@grupoelcamino.org o visítenos en La REUNION DEL DOMINGO.

Si tiene alguna duda sobre este tema, desea más información sobre cómo tener un encuentro personal con Jesucristo, o si desea información del Seminario LIBRES PARA SER, envíenos un mensaje.